A golpe de olas se pulen mis murallas,
y mientras una lágrima de arena desgarra mi castillo,
no alcanzo a sentir las agallas
entre risas de niños y heridas de rastrillo.
El bálsamo de sal marina no apacigua la ira
del que gime y trépidamente suspira
sollozando, perdiendo la sonrisa,
muriendo tras el aliento de tu brisa.
y mientras una lágrima de arena desgarra mi castillo,
no alcanzo a sentir las agallas
entre risas de niños y heridas de rastrillo.
El bálsamo de sal marina no apacigua la ira
del que gime y trépidamente suspira
sollozando, perdiendo la sonrisa,
muriendo tras el aliento de tu brisa.







