9 de octubre de 2011

una vez te oí decir



Una vez te oí decir que tus lágrimas no eran amargas, que los senderos que trazaban mostraban caminos hacia el sol, que el temblor de tus labios reflejaba el frío de la mañana. A menudo me pregunto la razón de tus desencuentros, los vaivenes de tu temple.
Algo me dice que la vida cambió de raíl, los naranjos perdieron el dulzor y el humo de las chimeneas dejó de pintar los cuadros de tus sueños.

3 de septiembre de 2011

Siendo



Me doy la vuelta y me encuentro a mí mismo.
No hay manera.
No, sin motivo.
Desde lejos me veo.

Dar la vuelta al disco,
cambiar el ritmo, 
girar sobre sí mismo,
aterrizar en el abismo.

Frunzo el ceño,
doblo el empeño,
la razón de ser;
el misticismo.

Escuchando cantinelas  me sorprendo;
Lucía, Mercé y un poco de Amigo.
Me encuentro templando las cuerdas
de la vida descordada del vacío.

12 de agosto de 2011

Escúchame


Escúchame, quiero decirte algo:
acomodo mi alma en el trono de tus brazos,
¿la sientes?, mi vida es tuya,
la que no deja rastro sin tu huella.
Tan solo pasaba por aquí
y encontré el sentido de vivir.

7 de agosto de 2011

la transparencia del pan


El cuerno nunca dejó de sonar,
si cabe brama más agonizante
cuando sólo el viento es sin cargo
y la nutrida milicia desgarra sangre de su sangre

Madre,
la que supuse nutriendo a sus hijos
ni migajas ya sustentas.
No hagas mi bocado traslúcido
que con garras no alimentas.

Porque el pan se ha vuelto transparente,
se rancia en la siembra
dibujando estómagos hinchados
mientras el pueblo revienta.

Madre negra, África turbia
madre blanca, Europa nefasta.
Mundo indiferente escupes, insultando su
reparto pactado.

9 de julio de 2011

alas de manzana



La dulce levedad de azúcar
bate sentidos desbordados
en frescores de almizcle cordados
en aleteos que adulan.

Rostros sonrojados,
encajes que anudan
sin sabores enterrados
de miel, tersa, que acudan

Caramelos enredados,
mezclados, batidos, soslayados
aires de lejanía,
soplos de alegría.

Un fruto de flor
un vástago de vida,
una sonrisa preñada
de mermelada acometida.

Frutas, manzanos,
vivencias vividas,
aleteos lejanos,
sabores de vida.

Mieles sobre mieles,
azúcar ennegrecida,
morenas febriles,
danzantes, mentoras.

9 de junio de 2011

Conversaciones con Dante II


Dante

Aclaremos una cosa. Desde donde yo lo veo, todo, y cuando digo todo, me refiero a cualquier cosa de este mundo, gira, cambia, evoluciona o involuciona hacia alguna dirección.

Virgilio

Explícate.

Dante

Una simple piedra. Puedes pensar que una piedra no cambia, que no significa nada, que no aporta. Piensa en una tortuga.

Virgilio

No sé a donde pretendes llegar a parar. Desde luego con una tortuga estás muy cerca del movimiento nulo.

Dante

Tranquilo, vamos despacio, pero siempre en constante movimiento. ¿Dónde y cómo nace una tortuga marina?.

Virgilio

Tú me lo vas a decir.

Dante

Las tortugas marinas depositan sus huevos en la arena de la playa. Es decir, la arena hace de nido de esos seres. ¿Sabías que la temperatura del nido es la que determina el sexo de las tortugas?.

Virgilio

Evolución, tortugas, playas y sexo. No sé... veo que aumenta la temperatura, pero sigo sin saber a dónde vas, si a la playa a tomar el sol o al infierno...

Dante

Voy. La piedra evoluciona a arena, que cobija a los huevos que traen la vida, y a su vez el calor determina el sexo que marcará las futuras generaciones. Una curiosidad: las pequeñas tortugas siempre esperan hasta que todas sus hermanas salgan del huevo, así salen todas a la vez dirigiéndose al mar.
Conclusión: una piedra da vida.

Virgilio

Estás para que te aten.

Dante

Ves, siempre estamos en constante movimiento.