28 de junio de 2015

melodías de la vida


Y la lluvia desnudando tu piel
desprendiendo aromas de primavera
mostrando tu delicias al mundo
al que las sabe degustar, al poeta.

La naturaleza es la senda,
la que hace baladas de sabores,
la que inquieta sentimientos,
la que se sumerge en delicias.

Y el ritmo de los latidos guía
los pasos hacia el éxtasis,
y las cuerdas timbran de sabor
las melodías que devuelven la vida.

Los vientos del árbol caído
toman sentido en las polifonías
de las líricas célticas casi olvidadas
en el alcohol de las noches palpables.

¡Levantad vuestras almas al mundo!
mientras sonreís con las faldas alzadas
y las arpas se entretejen en suaves notas
guiando nuestros sentidos hacia la felicidad.

26 de abril de 2015

fácil


Es fácil dejarse llevar. 
No quedan más repechos
ya que todo fluye sin desvelos
e invita al regocijo del regreso.

El aire está pleno de hierba fresca
y el viento sólo calma, no enmudece.
Respiro tranquilo, con el sol en la frente

en mis sienes, tañe el canto del torrente
con gotas de lluvia en las mejillas.
Ya no hace frío, no existe agravio.

Sólo vislumbro la luz de la aurora,
de los jazmines plenos de sabor
no existe la preocupación,
la inquietud, la desazón.

Todo es puro y sencillo
todo es tierno, ingenuo,
tran tran de juego de niños,
diversión de risas luminosas.

La vida dejó de pesar
se hizo liviana y agradecida,
es hermosa, fresca y llana,
generosa en flor de mil alegrías,

y ríe como el sol de cada mañana
desgranando sus misterios en un guiño
desatada de par en par

1 de febrero de 2015

lo que nos queda


Nos quedan tantas cosas,
tantos momentos vividos y venideros
que el solo pensamiento de soledad
se diluye por la ladera.

Las pisadas quedarán perpetuas,
los vacíos rellenos de plenitud
y los gozos rellenos de saín
inundarán hasta el final de los tiempos.

Mi vida quizá no fuera plena,
pero qué es la plenitud
y quién juzga el tiempo perdido
y quién decide lo logrado.

La vida se pinta de múltiples colores
intensos, livianos, de pastel azucarado.
Quién sabe lo que aproveché
quién juzga mi paseo por los caminos

Nos quedan muchas cosas
o quizá todo esté recorrido,
todo amado, juzgado, gozado
en la dimensión de los tiempos.

Llega la noche, la caída de la bruma,
el descorchar de los vinos,
el amanecer de un nuevo día:
nuevos senderos ya recorridos,

Mi calavera brilla marfil
deshumanizada y cercana a la tierra,
de dónde vino y en qué se ha convertido:
en la muestra de mi paso, de mi vagabundeo.

9 de marzo de 2014

la puerta de mis deseos


Acabo de abrir la puerta de mis deseos.
Esos destartalados en un armario enmohecido.
Algunos de quimérica niñez ya envejecidos
y otros que con los años brotan de mis paseos.

Los necesitados de pintar mis vidas
Las que precisan de estruendos,
de fuertes alegrías, de lamentos.
Las de largos caminos de idas y venidas.

Ahora cuentan los momentos perdidos,
los bellacos suspiros de desalientos.

2 de febrero de 2014

no quiero ser roca


No quiero ser roca, sino agua
que llene áridos caudales.
No veleta, sino viento guiando mi destino.

Al margen de estandartes,
ser la seña de mis pasos
descubriendo caminos de vida.

Saborear la poesía de la libertad
sin guiones de pasión,
sin ideas amordazadas.

Si para este fin debo derramar
el alma a borbotones,
no renuncio a ser fuente.

Quizá abrevadero de sedientos
quizá de mis sentimientos,
todo en mis adentros.


8 de diciembre de 2013

umbrales




Abre los ojos en la alborada,
en el señorío de los silencios.
Entre los rizos de sus encantos
la primavera rompe aromas de jazmines aburridos

De qué sirve un sol de flores sin cálido aliento,
De qué bebe lo que me arrebata la sed

La tenaz luz atraviesa traviesa los tapices encarnados
desnudando la tibieza de las serranías,
mientras la caricia de un hosco calvario
la proclama pendón de su reino;

Jirón con sabores pastel y vid, castillos de atalayas estrelladas y un coronado león.
Y entonando; gritos de laúd, escarceos de duendes canturreando la melodía del viaje.

El camino deambula por las pedreas de la vida
hasta que se detiene frente al umbral de la morada,
donde el sosiego se ofrece al reposo de las almas marchitas
alejadas de la virtud de las alegrías, de los ojos granados, de los emboques dulzones. 

En ese día caído del tiempo nos encontraremos en el soportal de las gallardías