Iba a decir que estamos cruzando el límite, pero ya lo hemos hecho hace tiempo. Mi querida España está a la deriva. No quiero buscar culpables, sólo encontrar soluciones. Estamos dando por hecho que vamos a llegar a los seis millones de parados como si fuese algo por lo que tenemos que pasar irremediablemente. Me niego, me opongo y me sulfuro de que nos quedemos igual. Es como cuando tenemos un resfriado; lo tengo que pasar y ya me curaré. Nuestro gobierno debe encontrar soluciones ya. La reforma laboral no ayuda, es como meterle un chute de insulina a un diabético comatoso. No es una medida para aplicar en tiempos de recesión sino en los de bonanza. Debemos activar la economía inmediatamente. La cifra de déficit dictada por la señora Merkel y su perrito Sarkozy no debe ser el único objetivo a alcanzar (ya lo hizo Japón en los 90 y así les fue). Muchas personas están cruzando hace tiempo los umbrales de la pobreza. Cada día veo a más gente rebuscar en los contenedores de basura y ahora resulta que el gobierno nos dice que tenemos que pasar por esta situación hasta que poco a poco nos vayamos recuperando. No hace falta saber mucho de economía para afirmar que si no inyectamos liquidez, realizamos inversiones y ponemos los motores del PIB a funcionar esto es un bucle sin salida. Es hora de que el BCE haga de Reserva Federal y asuma el liderazgo de verdad. Cada mes tenemos cien mil parados más. Hogares sin ningún tipo de ingresos. Esto es una locura de la que quiero despertar. Personalmente y dando gracias sigo cotizando, pero cerca, muy cerca, veo que el derecho al trabajo digno que dicta nuestra constitución está desapareciendo.
Mi grito, ya casi aullido es “no al conformismo”, “medidas con resultados a corto plazo ya”.





