2 de marzo de 2012

Socorro desde España


Iba a decir que estamos cruzando el límite, pero ya lo hemos hecho hace tiempo. Mi querida España está a la deriva. No quiero buscar culpables, sólo encontrar soluciones. Estamos dando por hecho que vamos a llegar a los seis millones de parados como si fuese algo por lo que tenemos que pasar irremediablemente. Me niego, me opongo y me sulfuro de que nos quedemos igual. Es como cuando tenemos un resfriado; lo tengo que pasar y ya me curaré. Nuestro gobierno debe encontrar soluciones ya. La reforma laboral no ayuda, es como meterle un chute de insulina a un diabético comatoso. No es una medida para aplicar en tiempos de recesión sino en los de bonanza. Debemos activar la economía inmediatamente. La cifra de déficit dictada por la señora Merkel y su perrito Sarkozy no debe ser el único objetivo a alcanzar (ya lo hizo Japón en los 90 y así les fue). Muchas personas están cruzando hace tiempo los umbrales de la pobreza. Cada día veo a más gente rebuscar en los contenedores de basura y ahora resulta que el gobierno nos dice que tenemos que pasar por esta situación hasta que poco a poco nos vayamos recuperando. No hace falta saber mucho de economía para afirmar que si no inyectamos liquidez, realizamos inversiones y ponemos los motores del PIB a funcionar esto es un bucle sin salida. Es hora de que el BCE haga de Reserva Federal y asuma el liderazgo de verdad. Cada mes tenemos cien mil parados más. Hogares sin ningún tipo de ingresos. Esto es una locura de la que quiero despertar. Personalmente y dando gracias sigo cotizando, pero cerca, muy cerca, veo que el derecho al trabajo digno que dicta nuestra constitución está desapareciendo.

Mi grito, ya casi aullido es “no al conformismo”, “medidas con resultados a corto plazo ya”.

11 de febrero de 2012

Miguel Hernández



Hoy me apetece leer a Miguel;
porque me hace ver luz donde la sombra cayó
donde lo ordinario es acontecimiento,
el asta mástil de bandera
y la naranja dulce manjar.

Donde el pajar huele a hierbabuena,
la oveja es compañera de viaje,
el almendro engendra milagros
y su tierra es la mía.

Miguel, oh Miguel,
mi querido y añorado Miguel,
donde tú rozas yo palpito,
y cuando tu viento se calma yo muero.

Esta noche, Miguel, yo te añoro.
En este cielo que tuyo fue me cobijo,
y nadie como la piedra alicantina
será más terca y dura que mi recuerdo.

14 de enero de 2012

ruge



Ruge bravo. Ahora te adivino.
Una y otra vez rompes el silencio
de la oscuridad bañada de plata lunar.

Ritmos desencadenados en melodía
de espuma quebrada y confusa
siento tu herida en mi aliento.

Raudales, olores de color salado
que de repente cesan y de soslayo
apuñalan la quietud de la noche.

Bravo, mar de mis ausencias
que inundas en calma la pausa pausada,
la noche envelada, la aventura inacabada.

Lo sé, marcas el ritmo, el tono,
la guía de mis senderos,
mis futuros sin coraje, envalentonados.

Risa de los adentros, de tus frases,
de tus ojos azulados, ennegrecidos de
grises valses acompasados.

Respira, respiro.
Lates, acompañas el son
de entuertos anudados

Mi mar, el mío,
el de las noches estrelladas,
el de caminos animados.

24 de diciembre de 2011

en el cedro


En el cedro latente de mis suspiros
amargo camino recorro palpitando
donde se debate la victoria y el perdón
del que triunfante en su camino azaroso
rompe las lanzas del agrio fracaso.

¿Quién puede afirmar rotundo si el triunfo es suyo
o la derrota es su amante y compañera?

4 de diciembre de 2011

rayo fugaz


La fría muerte que vemos de lejos, en el umbral de mi vida se ha presentado.
Padre mío, mi raíz, mi asidero. Ya te has ido. La que nos aguarda pasó a tu lado arrancando entrañas de desconsuelo. Nos dejas, me dejas tras un último aliento sin antesala, sin despedida.

Rayo fugaz no atiende a razones…

Y no hay consuelo, aunque debo hallarlo en el merecido descanso tras la dura batalla de tu existencia. Porque tú proveías, porque tú abanderabas, porque tú eras ariete de la sangre.
Porque bravura exhibiste en la plaza de la vida, sembrando el pan entre estoques, donde quemabas tus noches largas y frías por nosotros; tus vidas.
Y  los días siguen pasando en este mundo donde ya no estás, donde cada jornada me lleva a ti.
Te extraño, te echo de menos, pero no queda más que el adiós, el gracias por tu vida; la que me codujo y me hizo lo que soy, la que procuró la mía.

(a mi padre)

9 de octubre de 2011

una vez te oí decir



Una vez te oí decir que tus lágrimas no eran amargas, que los senderos que trazaban mostraban caminos hacia el sol, que el temblor de tus labios reflejaba el frío de la mañana. A menudo me pregunto la razón de tus desencuentros, los vaivenes de tu temple.
Algo me dice que la vida cambió de raíl, los naranjos perdieron el dulzor y el humo de las chimeneas dejó de pintar los cuadros de tus sueños.